Este adiestramiento se iniciará de inmediato tras la llegada del cachorro a casa, independientemente de su edad. Debemos de llevarlo a cabo, inadvertidamente, desde el primer momento. En efecto, en cuanto llamemos a nuestro fenchie por primera vez, estaremos usando esta orden. No obstante, el llamarle con un simple “Ven” y enfadarse si no lo entiende es inútil. Debemos establecer una asociación entre el “Ven” y que nuestro frenchie se acerque a nosotros. Es importante que comprendan como hacer que el perro acuda y hacer que asocie la acción con la palabra usada como orden.
En primer lugar, debemos averiguar qué provoca, que de forma natural, el perro se aproxime hacia usted. Luego debes asegurarte de que el perro oiga con claridad la orden y su nombre. Y no debe olvidar mostrar su alegría y recompensarle de algún modo cuando acuda a su llamada.
Frecuentemente, la hora de la comida es un momento ideal para practicar esta orden. Mientras el perro se aproxima hacia usted dígale: “Ven”. No es necesario que se lo diga chillando ni en un tono de voz alto. Todo lo necesario es un tono de voz firme y agradable. Cuando nuestro perro se aproxime a nosotros para obtener su comida, le felicitamos por “escuchar” la orden. Seguiremos practicando esto en cada caso en el que podamos pensar que nuestro perro se acercará a nosotros, independientemente de si es o no la hora de la comida, ya que no queremos asociar siempre la comida con la orden. Otros buenos momentos para practicar esta orden consisten en el momento de salir de paseo.
Siendo un cachorro no necesitara más adiestramiento que éste, pero más adelante debemos adiestrarle formalmente.
En la siguiente situación, es cuando la gran mayoría de los dueños de perros cometemos el error más frecuente:
Estamos de paseo con el perro, este se aleja distraído por un estimulo externo (otro perro, una pelota, etc.), lo llamamos, pero nuestro perro demasiado interesado en la otra cosa no nos hace ni caso. Al cabo de un rato, por fin nuestro perro decide regresar, nosotros, enfadados lo regañamos. Ahí estamos cometiendo el gran error, ya que al reñirle lo que nosotros intentamos decirle es: “Estoy enfadado porque no viniste antes”, pero lo que el perro entenderá es: “Me llama y cuando por fin voy me riñe, pues la próxima vez no vengo, me quedo donde estaba con esa cosa tan interesante”.
Artículo escrito por la usuaria: sur



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