Generalmente, muchos dueños afirman que cuando llegan a casa y ven la forma de comportarse de su perro, saben que han hecho algo mal. También afirman que el perro cuando ha actuado mal, el can sabe que ha hecho mal, pero sigue manteniendo este comportamiento. Y en nuestro caso, como son los Bulldog Francés, quien no recuerda llegar a casa y ver algo completamente destrozado, los papeles troceados y esparcidos por toda la casa, la tela del sofá rota… y otras mil y una trastadas, y observar la carita de circunstancia.
Pues bien, en primer lugar decir que nuestro Bulldog Francés no sabe si ha hecho algo malo. En este caso lo que se produce es una mala interpretación del lenguaje corporal del perro. Todo el comportamiento que adopta nuestra mascota, como desviar la mirada, encogerse, huir, esconderse, poner cara de circunstancias… no es ni mucho menos la intención de transmitir la sensación de “Lo siento mucho, sé que he actuado mal, no he podido evitarlo. ¿Me perdonas?”, sino que simplemente quiere evitar el enfado inminente de su apreciado dueño.
A cualquier perro le resulta imposible poder entender nuestro complejo idioma, y por supuesto, mucho menos relacionar hechos en distintos puntos en el tiempo. Para nosotros esta afirmación puede resultarnos extraña, ya que para los humanos esto no supone ningún problema, pero un perro no puede relacionar una actuación que realizó hace dos horas o dos minutos con el momento presente. Por ese motivo, por más que nos empeñemos en explicar a nuestro perro, con gestos, chillos u otros elementos comunicativos, que por qué me has roto esto o lo otro hace 5 horas o 2 minutos atrás, el perro no será capaz de entenderlo. Como ya hemos dicho en otros artículos, la única manera de que el perro relacione su acto con la reacción del dueño, es pillarlo con las manos en la masa, ya sea con un buen acto (en este caso premiándolo con caricias o alimento) o con un mal acto (en este caso utilizando el enfado o una reacción autoritaria, potente y seca).
Para hacerle entender a su Bulldog Francés que está contento con su acto, tiene que premiarlo en el momento en que esta “buena acción” se está produciendo. De la misma manera, no conseguiremos hacerle entender que no le gusta que rompiera el cojín del sofá en su ausencia.
Por mucho que se cabree, que le riña, le enseñe el destrozo, etc, jamás conseguirá transmitirle el mensaje que usted quiere. Esto no significa que con su cabreo no le esté transmitiendo algo, ya que en verdad su perro está entendiendo otra cosa.
Con su reacción, el perro entenderá que su dueño, cuando aparece por casa, puede venir de buen humor o enfadado. El animal no conseguirá más, que relacionar estos dos estados de ánimos de su dueño cuando le vea aparecer por casa.
Por tanto, su perro, en menos de medio segundo, detectará si su dueño está contento, o si está enfadado por la forma de mirar, sus gestos que está adoptando, el tono de voz que está adquiriendo, la forma de respirar, etc. La actuación natural de su perro será la de evitar como sea la inminente bronca y utilizará las señales de sumisión como respuesta natural, como encogerse, desviar la mirada de sus ojos, huyendo… Recuerde que cuando más fomente esta situación, su perro detectará cada vez con más rapidez las inminentes broncas y pondrá todos los medios a su alcance para evitarlas y calmar a su dueño.
Fomentando esta actuación, conseguirá que el perro se estrese y busque actuaciones para calmar su nuevo estado y estas actuaciones irán directamente a aumentar su comportamiento destructivo (roer muebles, morder zapatos, etc); por tanto podemos entrar en una espiral que en algunos casos puede llegar a una situación insostenible para la convivencia.
Por tanto recuerde que no tiene ningún sentido y no es nada recomendable que se enfade con su perro cuando la “mala acción” se haya cometido. Cuando entre por la puerta y descubra una sorpresa poco agradable, recuerde respirar profundamente y tomárselo con filosofía, en nuestro caso puede ayudar mirar la cara de nuestro Bulldog Francés, ya que su cara es todo un poema y puede llegar incluso a hacernos reír de lo sucedido. Lo único que le queda será controlarlo más para pillar esos comportamientos “in-fraganti” y cuando vaya a dejarlo solo, intentar que solo tenga acceso a espacios controlados de la casa, para evitar grandes disgustos hasta que se corrija por completo este comportamiento de su perro.



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